Comenzamos con los ingredientes para
la glasa; desde la receta más convencional, con clara de huevo, azúcar y limón,
hasta las elaboraciones más sofisticadas con crémor tártaro o albumina. Que
nombres más raros no?? Tengo que escribir una entrada dedicada a todos los
ingredientes curiosos de la repostería creativa, que son bastantes la verdad y
ya de paso colgar algunas recetas.
Hicimos muuuucha glasa; kilos y
kilos de azúcar glass jiji de distintos colores y sabores. Y trabajamos con
técnicas de diseño con la manga pastelera para hacer distintas flores y tipos
de letra. Insistiendo mucho en adecuar la glasa todo el rato para que tuviese
siempre la consistencia adecuada, añadiendo más o menos agua.
Lo primero que decoramos fue unas
galletas; muy grandes y ricas!! De vainilla.. Comenzamos todas con los bordes
en glasa más dura para delinear, pero
las acabamos con distintas técnicas de relleno. Preparamos diseños sobre
papel transparente para añadir después a nuestras galletas como decoración. Aunque
la glasa seca es muy frágil tan finita, merece la pena el esfuerzo necesario
porque quedan preciosas!!
La guinda del pastel fue el
“collage”; la corona de glasa para decorar la parte superior de nuestra tarta
forrada de glasa – que yo elegí de Navidad, ya que me parece una decoración muy
clásica para un estilo cotidiano-. Que difícil; ni que decir tiene que es
fundamental no fallar en la dureza apropiada de la glasa para cada una de las
partes de este trabajo, que requiere una paciencia de santa. Al final a todas
se nos rompió por algún sitio, menos mal que encontramos la forma de disimular
los pequeños defectos causados por nuestra impaciencia. Con más secado más
resistencia jiji pero teníamos que terminar; tres días intensivos se hacen
duros en trabajos tan minuciosos, pero ni decir tiene que lo hacemos con gusto
porque nos encanta.
Decoramos también una tarta para
novios empleando para la decoración de
la parte superior un dibujo de flores con “embroidery”; una técnica que hace
que la glasa quede como si fuese punto o encaje. Usamos la tarta como conejillo de
indias para practicar en ella distintas decoraciones con glasa muy elaboradas y
de efectos un poco rococó para mi gusto, pero muy resultones.
Lo mejor del curso, aparte de las
técnicas y los materiales, las compañeras; con algunas ya había repetido y es muy gratificante compartir experiencias
y sobre todo verlas trabajar. En estos cursos avanzados las chicas son todas
super minuciosas en sus trabajos y tienen manos divinas jajaja
Y así entre glasa y glasa jaja
otro curso más, tan instructivo y divertido como todos los demás.
Espero hacer el último de Pme
pronto!!!!












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